En este post podéis leer mi primera tarea, concretamente, la respuesta a ¿Cuál es tu caso?.
Creo que si no podemos leernos los unos a los otros difícilmente podremos mantener intenrcambios sustanciosos, o sea que ale, ahí va! A ver quién es el/la valiente que llega hasta el final!!
Ando dándole vueltas al texto de lectura y al ejercicio que nos proponéis… y me resulta difícil empezar identificando los dos factores que más influyen en mi actividad profesional, sin antes situar en qué trabajo y cuál ha sido mi trayectoria. De manera que (y prometo que sin ánimo de aburrir) voy a “contarme” un poco…
Tengo 32 años (casi 33) y mi vida laboral ocupa dos folios (y no es ninguna metáfora, es literalmente así). Mi padre tiene 64 años y la suya ocupa tres líneas. Paradójicamente, él empezó a trabajar a los 10 años, mientras que yo, creo recordar que lo hice a los 22.
En estos momentos soy técnico de contenidos para eLearning en la Red Académica i2BASQUE y colaboro con el grupo de investigación Berril@b: Innovación Educativa y Nuevas Tecnologías, pero antes (y casi siempre compaginando más de una actividad) he sido: profesora en cuatro titulaciones diferentes en la UPV/EHU y en dos centros de secundaria, técnico de televisión, dependienta en una tienda de fotos, (aunque me de vergüenza recordarlo) comercial de Círculo de Lectores y hasta he repartido caramelos como azafata-promotora con una “bonita” visera roja y un jersey a juego en el que ponía bien grande “Kopiko” (muy buenos esos caramelos de café por cierto). A todo esto, todavía no he dicho que mi formación inicial la hice en… Bellas Artes!
Y supongo que quién esté leyendo esto, ya estará pensando que soy una esquizofrénica que va a la deriva… (y quizás tenga algo de razón), pero para mi, todo tuvo su sentido en su momento, y creo que he aprendido mucho de todas y cada una de las experiencias que he ido teniendo. Sobre todo, aprendí qué es lo que no quería, y a perseguir aquello que sí. Recuerdo que coincidiendo casi con mi 25 cumpleaños, en la tienda de fotos me dijeron que me iban a hacer fija, y me entró semejante vértigo de sólo pensar que iba a pasar el resto de mi vida haciendo reportajes de boda con banda sonora de Titanic, y diciendo a mujeronas todos los días que ese marco dorado horroroso y tan caro era muy fino y le iba a quedar divino en el salón, que empecé a huir de eso, y desde entonces he intentado hacer lo que quiero y dedicarme a lo que creo en la medida que he podido.
Y en qué creo… pues en la capacidad de las personas para transformar y mejorar la realidad en la que viven, en la educación como LA VÍA para ello, y cómo no, en la tecnología (sobre todo Internet y los recursos que pueden servir para potenciar la expresión, la comunicación, la relación, la reflexión y la formación) por lo mismo. En consecuencia, creo que en estos momentos soy una privilegiada (toquemos madera… porque da un poco de yuyu decir estas cosas así, en alto), porque estoy en el mejor contexto que jamás hubiese podido imaginar (y que conste que no es peloteo, no lo digo porque mi jefe y el investigador principal de mi grupo anden también por este curso, jua,jua).
Una vez situada, creo que está claro que el primer factor que marca radicalmente mi actividad profesional es el titulado como “Federalismo y subsidiariedad”. Desde que leí “La ética del hacker” de Pekka Himanen (2001) me gusta pensar que yo también soy una hacker (aunque ésta es una reflexión muy personal que me da un poco de vergüenza contar aquí…, algo así como confesar que canto en el coche y que además lo hago muy mal y casi siempre inventándome las letras…).
A ver, se me hace difícil elegir otro factor porque creo que todos están muy ligados y que en mayor o menor medida afectan mi actividad… pero bueno,… si hay que elegir… creo que opto por el titulado como “Individualismo en red”. La nueva conectividad de las personas está abriendo nuevos escenarios a la inteligencia colectiva, a la creación colectiva desde la unión, discusión, acción de los individuos. Y dedicarse a explorar esos territorios, y es más, intentar contribuir a imaginarlos, a dibujarlos y a difundirlos me parece el reto fundamental de mi actividad profesional (y la web social no puedo dejarla fuera de esto claro…).
Bueno, supongo que me he puesto filosófica y que da la impresión de que ando como a ocho palmos del suelo, de la realidad, pero creo que es importante hablar de vez en cuando con una misma (ejem, y este ejercicio lo estoy usando un poco para eso…), y recordarse qué es lo que se quiere, qué no, y hacia dónde se quiere ir, cuál es el horizonte hacia el que se apunta… Una vez oí a Koldo Saratxaga contar una anécdota terrorífica; resulta que él estaba visitando una empresa, un call centre en concreto, y entró en una sala en la que había un sinfín de filas de mesas con otro sinfín mayor de personas con sus auriculares y micro, haciendo encuestas telefónicas, creo... Koldo contaba que le impresionó ver tanta gente joven ahí (casi todas chicas), haciendo un trabajo como ese, y pensó que serían personas con poca formación y que estarían allí como trabajo puntual hasta encontrar otra cosa… pero no, resulta que much@s eran licenciad@s y que no se iban!! Los responsables de la empresa hubiesen preferido que los trabajadores rotaran más porque pasados seis meses empezaban a cometer cada vez más errores por falta de atención, etc… Además, cobraban un suelto mísero,… Entonces? La pregunta es, ¿por qué estaban todas esas personas dedicando su tiempo a esa actividad que no les reportaba ningún reto, ni crecimiento personal, ni nada de nada… ¿Por qué esa gente joven y formada desperdicia su fuerza, su mente, su talento… en hacer encuestas telefónicas día tras día? Mmm… no me atrevo a dar una respuesta, realidades como ésta me ponen los pelos de punta, y creo que son indicadores de que algo no está funcionando bien, de que es necesario soñar más y de vez en cuando levantar la cabeza de lo que estás haciendo y mirar un poco más allá. Y claro, en la medida de lo posible ayudar a otras personas a que también ellas sean capaces de tomar las riendas de su propia actividad.
Llegada a este punto me gustaría hacer un pequeño punto y aparte, y apuntar no sé si otro factor o un efecto intrínseco a esta “sociedad líquida “ (me ha gustado el término!!), la INCERTIDUMBRE. Estamos hablando de que la realidad en la que vivimos es cambiante, pero muchas de las estructuras tanto institucionales como sociales están teniendo serios problemas para adaptarse (véase la escuela, universidad, etc. por ejemplo), del mismo modo, muchos individuos están teniendo también serios problemas de adaptación... Llevar a cabo un cambio cultural es algo lento y complejo, y los desajustes y las contradicciones que vivimos creo que son efecto ello (el ejemplo del call centre por ejemplo…). Y mientras, pienso que el miedo que produce la incertidumbre en muchas personas las paraliza, es muy difícil aprender a gestionar la incertidumbre, o asumir intelectualmente que nada es “seguro”. Y más, cuando venimos de una cultura industrial que nos ha vendido una ilusión de seguridad.
Bueno, lo dejo aquí…
Creo que si no podemos leernos los unos a los otros difícilmente podremos mantener intenrcambios sustanciosos, o sea que ale, ahí va! A ver quién es el/la valiente que llega hasta el final!!
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¿Cuál es tu caso?Ando dándole vueltas al texto de lectura y al ejercicio que nos proponéis… y me resulta difícil empezar identificando los dos factores que más influyen en mi actividad profesional, sin antes situar en qué trabajo y cuál ha sido mi trayectoria. De manera que (y prometo que sin ánimo de aburrir) voy a “contarme” un poco…
Tengo 32 años (casi 33) y mi vida laboral ocupa dos folios (y no es ninguna metáfora, es literalmente así). Mi padre tiene 64 años y la suya ocupa tres líneas. Paradójicamente, él empezó a trabajar a los 10 años, mientras que yo, creo recordar que lo hice a los 22.
En estos momentos soy técnico de contenidos para eLearning en la Red Académica i2BASQUE y colaboro con el grupo de investigación Berril@b: Innovación Educativa y Nuevas Tecnologías, pero antes (y casi siempre compaginando más de una actividad) he sido: profesora en cuatro titulaciones diferentes en la UPV/EHU y en dos centros de secundaria, técnico de televisión, dependienta en una tienda de fotos, (aunque me de vergüenza recordarlo) comercial de Círculo de Lectores y hasta he repartido caramelos como azafata-promotora con una “bonita” visera roja y un jersey a juego en el que ponía bien grande “Kopiko” (muy buenos esos caramelos de café por cierto). A todo esto, todavía no he dicho que mi formación inicial la hice en… Bellas Artes!
Y supongo que quién esté leyendo esto, ya estará pensando que soy una esquizofrénica que va a la deriva… (y quizás tenga algo de razón), pero para mi, todo tuvo su sentido en su momento, y creo que he aprendido mucho de todas y cada una de las experiencias que he ido teniendo. Sobre todo, aprendí qué es lo que no quería, y a perseguir aquello que sí. Recuerdo que coincidiendo casi con mi 25 cumpleaños, en la tienda de fotos me dijeron que me iban a hacer fija, y me entró semejante vértigo de sólo pensar que iba a pasar el resto de mi vida haciendo reportajes de boda con banda sonora de Titanic, y diciendo a mujeronas todos los días que ese marco dorado horroroso y tan caro era muy fino y le iba a quedar divino en el salón, que empecé a huir de eso, y desde entonces he intentado hacer lo que quiero y dedicarme a lo que creo en la medida que he podido.
Y en qué creo… pues en la capacidad de las personas para transformar y mejorar la realidad en la que viven, en la educación como LA VÍA para ello, y cómo no, en la tecnología (sobre todo Internet y los recursos que pueden servir para potenciar la expresión, la comunicación, la relación, la reflexión y la formación) por lo mismo. En consecuencia, creo que en estos momentos soy una privilegiada (toquemos madera… porque da un poco de yuyu decir estas cosas así, en alto), porque estoy en el mejor contexto que jamás hubiese podido imaginar (y que conste que no es peloteo, no lo digo porque mi jefe y el investigador principal de mi grupo anden también por este curso, jua,jua).
Una vez situada, creo que está claro que el primer factor que marca radicalmente mi actividad profesional es el titulado como “Federalismo y subsidiariedad”. Desde que leí “La ética del hacker” de Pekka Himanen (2001) me gusta pensar que yo también soy una hacker (aunque ésta es una reflexión muy personal que me da un poco de vergüenza contar aquí…, algo así como confesar que canto en el coche y que además lo hago muy mal y casi siempre inventándome las letras…).
A ver, se me hace difícil elegir otro factor porque creo que todos están muy ligados y que en mayor o menor medida afectan mi actividad… pero bueno,… si hay que elegir… creo que opto por el titulado como “Individualismo en red”. La nueva conectividad de las personas está abriendo nuevos escenarios a la inteligencia colectiva, a la creación colectiva desde la unión, discusión, acción de los individuos. Y dedicarse a explorar esos territorios, y es más, intentar contribuir a imaginarlos, a dibujarlos y a difundirlos me parece el reto fundamental de mi actividad profesional (y la web social no puedo dejarla fuera de esto claro…).
Bueno, supongo que me he puesto filosófica y que da la impresión de que ando como a ocho palmos del suelo, de la realidad, pero creo que es importante hablar de vez en cuando con una misma (ejem, y este ejercicio lo estoy usando un poco para eso…), y recordarse qué es lo que se quiere, qué no, y hacia dónde se quiere ir, cuál es el horizonte hacia el que se apunta… Una vez oí a Koldo Saratxaga contar una anécdota terrorífica; resulta que él estaba visitando una empresa, un call centre en concreto, y entró en una sala en la que había un sinfín de filas de mesas con otro sinfín mayor de personas con sus auriculares y micro, haciendo encuestas telefónicas, creo... Koldo contaba que le impresionó ver tanta gente joven ahí (casi todas chicas), haciendo un trabajo como ese, y pensó que serían personas con poca formación y que estarían allí como trabajo puntual hasta encontrar otra cosa… pero no, resulta que much@s eran licenciad@s y que no se iban!! Los responsables de la empresa hubiesen preferido que los trabajadores rotaran más porque pasados seis meses empezaban a cometer cada vez más errores por falta de atención, etc… Además, cobraban un suelto mísero,… Entonces? La pregunta es, ¿por qué estaban todas esas personas dedicando su tiempo a esa actividad que no les reportaba ningún reto, ni crecimiento personal, ni nada de nada… ¿Por qué esa gente joven y formada desperdicia su fuerza, su mente, su talento… en hacer encuestas telefónicas día tras día? Mmm… no me atrevo a dar una respuesta, realidades como ésta me ponen los pelos de punta, y creo que son indicadores de que algo no está funcionando bien, de que es necesario soñar más y de vez en cuando levantar la cabeza de lo que estás haciendo y mirar un poco más allá. Y claro, en la medida de lo posible ayudar a otras personas a que también ellas sean capaces de tomar las riendas de su propia actividad.
Llegada a este punto me gustaría hacer un pequeño punto y aparte, y apuntar no sé si otro factor o un efecto intrínseco a esta “sociedad líquida “ (me ha gustado el término!!), la INCERTIDUMBRE. Estamos hablando de que la realidad en la que vivimos es cambiante, pero muchas de las estructuras tanto institucionales como sociales están teniendo serios problemas para adaptarse (véase la escuela, universidad, etc. por ejemplo), del mismo modo, muchos individuos están teniendo también serios problemas de adaptación... Llevar a cabo un cambio cultural es algo lento y complejo, y los desajustes y las contradicciones que vivimos creo que son efecto ello (el ejemplo del call centre por ejemplo…). Y mientras, pienso que el miedo que produce la incertidumbre en muchas personas las paraliza, es muy difícil aprender a gestionar la incertidumbre, o asumir intelectualmente que nada es “seguro”. Y más, cuando venimos de una cultura industrial que nos ha vendido una ilusión de seguridad.
Bueno, lo dejo aquí…